Copiar a otros silencia lo que solo tú puedes decir
Claudia SasmayCompartir
Cada persona es única e irrepetible, y eso no es solo una frase bonita: es una realidad biológica, emocional y sistémica. Cuando copiamos a otros, no solo perdemos originalidad, desconectamos de algo mucho más profundo: de la capacidad de crear desde lo que genuinamente somos.
Últimamente lo veo con mucha frecuencia. Abres cualquier red social y encuentras personas compartiendo los mismos conceptos, usando las mismas palabras, los mismos ejemplos, casi los mismos gestos. Y lo entiendo. Hay figuras que inspiran, que abren puertas, que te muestran que es posible. Pero hay una diferencia enorme entre que alguien te despierte algo y que empieces a hablar con su voz.
Cuando te inspiras en alguien, algo en ti se enciende. Cuando lo copias, algo en ti se apaga.
El momento en que dejamos de escucharnos
Nadie copia por maldad. Lo quiero decir así de claro porque sé que a veces estas conversaciones se vuelven juicio, y no es lo que me interesa. Lo que me interesa es lo que está debajo.
Copiamos cuando no creemos que lo nuestro sea suficiente. Copiamos cuando aprendimos, muchas veces desde la infancia, que la forma de ser aceptados era parecernos a lo que otros esperaban. Copiamos cuando el miedo al error es más grande que la confianza en la propia voz.
Desde la Biodescodificación entiendo que esa desconexión de la creatividad propia no es un defecto de carácter ni falta de talento. Es la consecuencia de un conflicto emocional que, muchas veces, tiene raíces mucho más antiguas que nosotros mismos. La pregunta que me hago en consulta no es "¿por qué esta persona no crea?", sino "¿qué vivió o qué vivió su linaje para que expresarse de forma propia se volviera peligroso?"
Porque a veces la anulación creativa es una lealtad invisible. Una forma inconsciente de no destacar para no separarse del grupo familiar, de no brillar para no dejar atrás a alguien que no pudo. El inconsciente es mucho más leal de lo que la mente racional quisiera reconocer.
¿Qué hace el Método N.E.S.® con estos bloqueos?
En mi trabajo con el Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico) abordo estos bloqueos desde sus tres dimensiones simultáneamente. No es suficiente con entender intelectualmente que somos únicos. El cuerpo también tiene que soltar la creencia de que expresarse es arriesgado. El sistema familiar también tiene que recibir un nuevo permiso.
Lo neuroemocional trabaja sobre los patrones de pensamiento y las memorias emocionales que sostienen el miedo a la expresión propia. Lo energético libera la tensión acumulada en el cuerpo por años de supresión. Lo sistémico mira el árbol genealógico y reconoce qué voces del linaje se silenciaron para que hoy esa persona sienta que la suya no merece espacio.
Cuando ese trabajo ocurre de verdad, algo se mueve. No es que de repente aparezca un talento que no existía. Es que la persona empieza a confiar en lo que siempre estuvo ahí, esperando ser dicho desde su lugar, con sus palabras, desde su experiencia.
La creatividad no se inventa, se recupera
He acompañado a muchas personas que llegaban convencidas de que no tenían nada original que aportar. Que lo que hacían "ya lo hacía otro mejor". Y lo primero que siempre aparece, cuando se cava un poco, es una historia de alguien que no fue visto, que fue corregido, que aprendió a callarse para sobrevivir al sistema familiar o escolar.
La creatividad no desaparece. Se suprime. Y lo que está suprimido no muere: busca otra salida, o simplemente espera.
Cuando digo que cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, no lo digo como consuelo. Lo digo porque lo veo en cada proceso terapéutico. Dos personas con la misma historia aparente siempre tienen algo completamente diferente que decir, sentir y hacer. Eso no es coincidencia. Es la naturaleza profunda del ser humano.
El camino de vuelta a tu propia voz
Recuperar la voz propia no es un proceso glamoroso. Como suelo decir, la sanación es muy poco atractiva. Implica mirar los momentos en que aprendiste que tu forma de ver el mundo no tenía valor. Implica honrar a los que en tu linaje no pudieron expresarse y entender que tú puedes hacer algo diferente sin traicionarlos. Implica tolerar la incomodidad de equivocarte siendo tú, en lugar de la comodidad de acertar siendo otro.
En mi trabajo con Terapia Transgeneracional esto aparece de formas muy concretas. Un abuelo que tuvo que abandonar su vocación para sobrevivir. Una madre que aprendió que las mujeres no opinaban. Un padre que fue ridiculizado cuando intentó crear algo propio. Esas historias viajan. Y a veces aterrizan en el nieto o la nieta como una voz interna que dice "mejor calla", "mejor imita", "mejor no te arriesgues".
Reconocer esa voz como una herencia, no como una verdad propia, es el primer movimiento de libertad.
Después viene la integración. Que es, en el fondo, atreverse a hablar con tu propia voz aunque tiemble. Atreverte a compartir desde tu experiencia real, no desde la que viste en alguien que admiras. Atreverte a que lo tuyo suene diferente, porque diferente es exactamente lo que el mundo necesita de ti.
Hay algo que solo tú has vivido, solo tú has sentido, solo tú puedes transmitir de la forma en que lo harías tú. Ese algo no tiene equivalente. Y guardarlo, o disfrazarlo de la voz de otro, es una pérdida real: para ti y para quienes podrían haber recibido lo tuyo.
Si algo de lo que escribí hoy te resonó, quizás vale la pena preguntarte qué parte de tu expresión llevas tiempo silenciando. Y si quieres acompañamiento para mirar desde dónde viene ese silencio, puedes agendar una sesión y lo exploramos juntos.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre inspirarse en alguien y copiarlo?
Inspirarse en alguien activa tu propio proceso creativo y lo enriquece. Copiarlo lo reemplaza. La inspiración te lleva hacia adentro; la copia te aleja de ti.
¿Por qué copiamos a otros aunque tengamos potencial propio?
Generalmente copiamos por miedo a no ser suficientes o por no haber tenido permiso para expresarnos con autenticidad. Desde la Biodescodificación, ese miedo tiene raíces emocionales y muchas veces transgeneracionales.
¿Qué relación tiene la creatividad con la Biodescodificación?
La Biodescodificación entiende que bloquear la expresión propia es un conflicto emocional que puede manifestarse en el cuerpo y en la conducta. Reconectar con la creatividad es parte de la sanación.
¿Qué es el Método N.E.S.® y cómo trabaja la identidad?
El Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico) trabaja desde las raíces emocionales, energéticas y sistémicas de cada persona para liberar los patrones que impiden la expresión auténtica de su ser único.
¿Es posible recuperar la creatividad si siento que la perdí?
Sí. La creatividad no desaparece, se suprime. Con un proceso de toma de consciencia emocional es posible volver a acceder a ella, porque siempre estuvo ahí.
¿Cómo sé si estoy copiando o siendo auténtico en lo que hago?
Una señal clara es preguntarte si lo que expresas nace de una vivencia propia o de un modelo externo que adoptaste. Si no puedes explicar con tus propias palabras el porqué de lo que haces, vale la pena mirar hacia adentro.
Psico Bio Terapeuta formada en la Escuela Original Francesa de Biodescodificación de Christian Fleche. Creadora del Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico). Especialista en Terapia Transgeneracional y sanación emocional. Autora de "Lo incurable se sana desde adentro".