¿Por qué enfermamos?
Claudia SasmayCompartir
Desde distintas filosofías y medicinas ancestrales se llega a las mismas causas de las enfermedades y síntomas.
Según la medicina antroposófica y su principal referente Rudolf Steiner, “enfermamos porque sentimos”. Steiner propuso que podíamos comprender el sentido de la enfermedad mucho más allá de los síntomas y planteaba que la mayoría de las enfermedades tenían su origen en el propio ser humano. Sin embargo, la medicina alópata o tradicional ha llevado al paciente a encontrar el origen de su enfermedad en “el afuera”, buscando causas externas a los síntomas, mientras que la medicina holística busca “adentro”, es decir pretende llegar a la causa interna del síntoma.
- Las enfermedades son procesos normales dislocados. En palabras simples “pasa algo en un lugar equivocado”. Por ejemplo, una colitis, una úlcera, una anemia son patologías con síntomas orgánicos, pero su origen puede estar en las emociones no expresadas, en la mala alimentación, en el mal dormir, etc.
- Las enfermedades tienen un carácter biográfico. Por tanto, es necesario buscar en la historia del paciente el conflicto que está causando la enfermedad. Este origen puede estar de manera inconsciente en su historia cronológica, la vida intrauterina y también la información de sus ancestros.
Aproximadamente, cada siete años se produce la transformación de cada uno de los cuerpos que componen al ser humano, a estos periodos la antroposofía los llama septenios, durante ellos se determina la maduración física, anímica y espiritual de cada individuo. A partir de los 0 a los 21 años se va a consolidar la estructura del cuerpo físico. En este periodo los niños y adolescentes tomarán muchos conflictos de sus padres, como una forma de somatización de lo que los padres no ven, por falta de consciencia o de expresión de su mundo emocional. En este tramo también se forja el temperamento y el contacto con el mundo social aumenta.
Enfermamos entonces:
- Cuando hay desequilibrios en la dieta, en el ambiente, por excesos, estrés, etc. En el fondo, por la falta de autocuidado. Eso incluye la alimentación, el descanso, una correcta educación emocional, ejercicio, exceso de electromagnetismo, tener un buen dormir, contar con recursos que nos hagan sentir bien con nosotros mismos y con nuestro entorno para así mantener relaciones afectivas sanas.
- Por razones emocionales o existenciales: Cuando no hacemos lo que nos gusta o por el contrario, hacemos cosas por obligación o por necesidad, como, por ejemplo, tener un trabajo que detestamos, es un gatillante de muchos conflictos emocionales. Tener relaciones que no nos hacen sentir bien o nos causan sufrimiento también lo es. No poner límites saludables con los demás. Poner las necesidades emocionales de otros, por sobre las nuestras, etc.
- Por conflictos heredados del clan familiar: Sólo un 4% de las enfermedades son realmente heredadas, aunque portamos muchos genes y predisposición genética, necesitamos de gatillantes para que esas memorias se activen y se materialice la enfermedad.
¿ Y qué es un gatillante?
Son estímulos externos, (personas, situaciones, animales, palabras, gestos, sonidos, olores, etc.) Generan emociones o “resentires”, este último es el lenguaje celular, es el programa que hemos grabado desde nuestra historia. Y este lenguaje se activa cuando vivimos situaciones externas y despiertan esta información creando un síntoma.
Otras medicinas como la china, o el ayurveda demuestran que también el verdadero origen de las enfermedades lo causa la pérdida del equilibrio de los diferentes niveles del ser humano; físico, anímico y existencial. Por ejemplo, cuando no podemos satisfacer necesidades emocionales y no aceptamos el mundo y su realidad tal cual es.
Por su parte, la medicina holística nos invita a tomar decisiones de vida que nos hagan ser personas más saludables y responsables de nuestra integridad, esto incluye:
- En la salud: ¿Cómo tratamos la enfermedad? desde el miedo o desde la consciencia y desde la autosanación. Haciéndonos preguntas sobre lo que nos está diciendo nuestro cuerpo a través de la enfermedad, que es solo una metáfora de nuestro mundo interno.
- En la alimentación: Cuidando nutrirnos en vez de alimentarnos. Escogiendo alimentos sanos, variados y vivos. También debemos poner atención en la forma que comemos esos alimentos. Lo ideal es hacerlo en tranquilidad, agradeciendo la comida. Lo más importante es que los comas sin ninguna emoción que no estés pudiendo regular. Si estás enojado o triste, espera que estas emociones cesen, para que el aporte nutricional de esos alimentos no se vea afectado.
- En la educación: Con un amoroso reconocimiento de quienes son realmente nuestros hijos, para darles lo que necesitan física, emocional y espiritualmente, en colegios donde prime el educar para la libertad y para el amor y no para la competencia. También seguir educándonos al ser adultos. Mantener nuestro cerebro en constante aprendizaje hará que esté más sano y por ende nuestro cuerpo también.
- La familia: Padres conscientes que ejercen una crianza generando apego seguro y enseñando educación emocional a sus hijos. Si somos adultos contar con una familia cercana y contenedora, también es parte importantísima para nuestra salud mental y física.
- La sociedad y la emocionalidad: construir una verdadera cultura de la felicidad. Considerando la reducción del estrés, del miedo, y todo lo relacionado con el mundo del trabajo, desde la perspectiva emocional.
Tal como lo hacen en Bután, que tienen un ministerio de la Felicidad. Este pequeño país es conocido como el país más feliz del mundo, debido principalmente a que, en vez de utilizar indicadores económicos, como el PIB, para medir el bienestar de su población, usa el IFNB o Índice de Felicidad Nacional Bruta.
- Hábitat: cuidando la construcción de un hogar con cualidades de nido amoroso y contenedor, y una relación respetuosa del entorno, ya sea en la ciudad o en el campo, incorporando todo lo relacionado con la cultura del reciclaje y la reutilización de los objetos y recursos y sobre todo el respeto al medio ambiente, tiene como valores la ecología y la permacultura. La permacultura es un tipo de sistema de diseño agrícola y que en su base se encuentran los principios del ecosistema natural, donde se intenta seguir apropiadamente los ritmos naturales medioambientales, sin forzarlos en ningún momento.
Ojalá cada día que pase seamos más conscientes de que cada uno es responsable de crear la vida que quiere y del lugar donde quiere crecer y desarrollarse junto a sus hijos.
Espero estas palabras te ayuden a reflexionar.