Víctima y victimario: dos niños que piden amor

Claudia Sasmay

¿Alguna vez te has sentido víctima de alguien o de las circunstancias y, al mismo tiempo, has tenido la extraña sensación de que algo en ti lo estaba pidiendo? No lo digo para hacerte sentir culpable. Lo digo porque entender eso es lo que puede cambiarlo todo.

Detrás del rol de víctima, del victimario y del salvador hay siempre la misma raíz: un niño o una niña que no encontró una manera directa de recibir amor, y aprendió a buscarlo por los caminos que tenía disponibles. Eso es lo que explora la Biodescodificación: el origen emocional de los patrones que repetimos sin saber por qué.

¿Cómo nace el rol de víctima en la infancia?

Imagina a una niña pequeña. Cuando está bien, juega sola y nadie la interrumpe. Cuando se cae, llora, y de repente todos corren hacia ella. Eso queda grabado en el cuerpo y en el inconsciente como una ecuación muy simple: si estoy mal, me ven. Si estoy bien, desaparezco.

No es una decisión. Es una adaptación. Y es brillante en el contexto en que nació. El problema es que ese programa sigue funcionando décadas después, cuando ya eres adulto y sigues atrayendo situaciones que te ponen en el lugar del que sufre, del que es ignorado, del que necesita ser rescatado.

Lo que está en juego siempre es lo mismo: amor. La víctima pide amor a través del sufrimiento porque esa fue la única puerta que encontró abierta.

La danza entre víctima, salvador y victimario

Ninguno de estos roles existe solo. Se necesitan entre sí, y eso es algo que veo constantemente en consulta.

El salvador también tiene una herida

Nunca falta un rescatador. Alguien que siente que su valor depende de ser útil, de salvar, de sostener al otro. El salvador también aprendió de niño que si daba, recibía. Que para ser querido tenía que ser necesario. Así que busca, casi sin darse cuenta, a alguien a quien rescatar.

Víctima y salvador se encuentran y se retroalimentan: uno necesita ser rescatado, el otro necesita rescatar. Los dos están demandando amor, solo que por caminos distintos.

El vínculo más doloroso: víctima y victimario

Hay una variante de este patrón que duele especialmente. Y quiero hablarlo con cuidado, porque puede sonar duro si no se entiende bien.

Hay personas que de manera inconsciente buscan a alguien que las agreda. No porque les guste el dolor, sino porque en su historia temprana aprendieron que el maltrato era la única forma de sentirse vistas, de sentir que existían para alguien. El mensaje oculto que aprendieron fue algo así como:

  • Si me maltratas, existo.
  • Si me lastimas, soy visto y amado.
  • El tamaño de la recompensa es del tamaño de la culpa que me generan.

Esto no es una debilidad. Es una programación profunda, muchas veces heredada del linaje. Desde la Terapia Transgeneracional entiendo que estos patrones no siempre nacen en nuestra propia infancia: a veces vienen de generaciones anteriores que tampoco supieron cómo pedir o dar amor de otra manera.

¿Cómo sanar estas heridas de la infancia?

El primer paso es siempre la consciencia. No para juzgarte, sino para ver. Porque lo que desconoces sobre ti tiene mucha más fuerza que lo que ya conoces.

Pregúntate con honestidad: ¿en este momento de tu vida, dónde estás tú? ¿En el rol de víctima? ¿De salvador? ¿De victimario? No hay respuesta vergonzosa. Todos hemos estado en los tres en algún momento. Lo que importa es poder verlo.

El trabajo concreto en Biodescodificación

Desde la Biodescodificación y la Biodesprogramación, el proceso de sanar estas heridas de la infancia tiene algunas etapas que reconozco en casi todos los procesos que acompaño:

  1. Identificar el rol predominante. ¿Cuál es tu patrón más frecuente en las relaciones? ¿Cómo reaccionas cuando alguien no te da lo que necesitas?
  2. Rastrear el origen. ¿Cuándo aprendiste que esa era la manera de conseguir amor o atención? ¿Qué pasaba en tu familia cuando eras pequeño?
  3. Explorar el linaje. ¿Hubo en tu árbol genealógico personas que también vivieron en el rol de víctima, de salvador o de agresor? Las lealtades invisibles al clan son más comunes de lo que creemos.
  4. Integrar una nueva forma de pedir y dar amor. Esto no ocurre de un día para otro. La sanación es muy poco atractiva: implica soltar lo que conoces aunque lo que conoces duela.

La frase que lo cambia todo

Tú ya eres cuanto necesitas. Si tú te aceptas a ti, los demás también te aceptarán.

Esto no es un eslogan. Es el núcleo del trabajo. Cuando dejas de buscar afuera la validación que no encontraste adentro, los roles empiezan a perder su poder. No desaparecen de golpe, pero ya no te arrastran igual.

Preguntas frecuentes

¿Por qué alguien adopta el rol de víctima en sus relaciones?

Porque aprendió en la infancia que al estar mal recibía atención y amor. El rol de víctima es una estrategia inconsciente de supervivencia emocional, no una elección consciente. El cuerpo y la mente repiten lo que alguna vez les funcionó para sobrevivir.

¿Qué relación tiene el rol de víctima o victimario con la Biodescodificación?

Desde la Biodescodificación, estos roles son programas emocionales grabados en la infancia o heredados del linaje familiar. El patrón relacional repetitivo apunta siempre a una necesidad de amor no resuelta. El trabajo terapéutico busca el origen de ese programa para poder resignificarlo.

¿Se puede salir del rol de víctima o victimario?

Sí. Cuando tomas consciencia del origen de ese programa y aprendes a darte el amor que buscas afuera, el patrón pierde su fuerza. No es un proceso instantáneo, pero sí es posible. El acompañamiento terapéutico hace ese camino más claro y más sostenido.

Si algo de lo que leíste hoy resonó contigo, quiero que sepas que no tienes que entenderlo todo solo. A veces la mirada de alguien de afuera es lo que permite ver lo que desde adentro no se puede, y para eso estoy. Puedes agendar una sesión cuando sientas que es el momento, y desde ahí empezamos a mirar juntos qué hay detrás de lo que repites.

Psico Bio Terapeuta formada en la Escuela Original Francesa de Biodescodificación de Christian Fleche. Creadora del Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico). Especialista en Terapia Transgeneracional y sanación emocional. Autora de "Lo incurable se sana desde adentro".

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