Tus creencias sobre la enfermedad también enferman
Claudia SasmayCompartir
Las creencias que tienes sobre tu enfermedad forman parte de ella. Desde la Biodescodificación entiendo que el síntoma físico no aparece en el vacío: está sostenido, entre otras cosas, por lo que el inconsciente cree que esa enfermedad significa, lo que merece, lo que permite o lo que impide. Explorar esas creencias es una de las entradas más honestas al trabajo interior.
Sé que cuando uno está enfermo, o cuando convive con un síntoma que no cede, lo último que quiere escuchar es que "la mente influye". No porque sea falso, sino porque esa frase se ha dicho tan superficialmente que ya casi no dice nada. Quiero ir más adentro contigo. Quiero hablar de algo que raramente se pregunta: no qué tienes, sino qué crees sobre lo que tienes.
Porque no es lo mismo creer que una enfermedad es un castigo, que creer que es una señal. No es lo mismo creer que el dolor es algo que hay que aguantar, que creer que el dolor habla. Y todas esas creencias, aunque no las hayas formulado conscientemente en palabras, están operando. Todo el tiempo.
¿De dónde vienen las creencias que sostienen tu síntoma?
Cuando pregunto a alguien en consulta qué cree sobre su enfermedad, suele haber un primer silencio. Porque nunca se lo habían preguntado así. La pregunta que generalmente existe es "¿por qué me pasó esto a mí?" o "¿cuándo voy a mejorar?". Pero la pregunta "¿qué creo yo que significa esto?" abre otra puerta completamente distinta.
Lo que he visto en mis años de trabajo es que muchas de esas creencias no son tuyas. Son heredadas. Vienen de una madre que aprendió a sufrir en silencio, de un padre que nunca fue al médico porque "los hombres no se quejan", de una abuela que decía que ciertos dolores eran "cosa de mujeres" o de una cultura que equipara el enfermarse con el debilitarse. Esas frases, repetidas durante años, se instalan en el inconsciente como verdades absolutas. Y el cuerpo, que no distingue entre lo vivido y lo programado, responde a ellas.
En la Terapia Transgeneracional esto aparece con mucha claridad: hay creencias sobre la enfermedad, el cuerpo y el merecimiento que llevan generaciones circulando en el árbol genealógico. No porque sean genéticas en el sentido biológico clásico, sino porque se transmiten como lealtades invisibles, como formas de pertenecer al clan. Enfermar igual que un ancestro, o creer que uno no merece sanar, puede ser una forma inconsciente de honrar a alguien que sufrió antes que tú.
No digo esto para asustarte. Lo digo porque cuando ves el origen de una creencia, su poder sobre ti empieza a cambiar.
Biodescodificación emocional: el síntoma como espejo de lo que crees
Desde la Biodescodificación entiendo que el cuerpo no enferma al azar. Cada síntoma tiene una lógica biológica de adaptación: el órgano, tejido o sistema que se ve afectado corresponde a un tipo de conflicto emocional específico. Pero debajo de ese conflicto emocional, muchas veces, hay una creencia que lo alimenta sin que la persona lo sepa.
Imagina que tienes una creencia instalada que dice "cuando me enfermo, los demás se preocupan por mí". No necesitas haberlo pensado conscientemente nunca. Basta con que eso haya sido cierto una vez en la infancia para que el inconsciente lo archive como un aprendizaje. Y desde ahí, el síntoma puede cumplir una función que va mucho más allá del desequilibrio físico.
O imagina la creencia contraria: "enfermarme es una debilidad, no me lo puedo permitir". Esa creencia también genera biología. Puede generar una persona que se sobre-exige, que no descansa, que ignora las señales del cuerpo hasta que el cuerpo habla más fuerte. La enfermedad no distingue si la creencia te empuja hacia ella o te aleja de reconocerla. En ambos casos, la creencia está actuando.
Por eso el primer gesto terapéutico, antes de cualquier técnica, es la pregunta honesta: ¿qué creo yo, en el fondo, sobre esta enfermedad?
El Método N.E.S.® y el trabajo con las creencias
En el Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico) que desarrollo en mi escuela, las creencias no se trabajan solo desde el pensamiento. No basta con decirse "tengo que cambiar de actitud" o "voy a pensar diferente". Eso es como pintar las paredes sin revisar la estructura.
Lo que hacemos es ir al lugar donde esa creencia vive: en el cuerpo, en la historia familiar, en el inconsciente. Porque una creencia profunda no está guardada en la mente racional, está codificada en la forma en que respiramos, en cómo respondemos al miedo, en los patrones que repetimos sin elegirlos. Para moverla, hay que llegar hasta ahí.
Un ejercicio que propongo como primer contacto con este trabajo es este: imagina que estás frente a tu enfermedad o síntoma. Puedes simbolizarlo con un objeto que lo represente, o dibujarlo de forma simbólica, lo que sea que te permita "verlo" como algo frente a ti en lugar de algo que eres tú. Desde ese lugar, escribe en un papel, sin filtro, todo lo que crees sobre esa enfermedad. Lo que significa, lo que dice de ti, lo que crees que mereces o no mereces, lo que crees que va a pasar.
Deja que salga todo. Aunque no tenga sentido al principio. Aunque te parezca irracional o vergonzoso. El inconsciente no habla en párrafos ordenados: habla en imágenes, en frases sueltas, en emociones que surgen sin aviso. Acógelo todo.
Después, cuando hayas escrito, hazte esta pregunta: ¿de quién es esta creencia? ¿Nació de tu propia experiencia, o la aprendiste de alguien? ¿Quién en tu familia podría haber pensado algo parecido? No necesitas una respuesta inmediata. Solo plantar la pregunta ya es suficiente para que algo empiece a moverse.
La toma de consciencia no sana sola, pero sin ella no hay sanación
Quiero ser honesta contigo en esto, porque sería muy fácil decirte que con un ejercicio de reflexión vas a sanar. La sanación es muy poco atractiva. Es un proceso que requiere tiempo, honestidad y, muchas veces, acompañamiento. No porque seas incapaz de hacerlo solo, sino porque hay capas que son muy difíciles de ver cuando estás dentro de ellas.
Lo que sí hace la toma de consciencia es abrir una grieta. Y esa grieta importa. Porque mientras una creencia opera en la oscuridad del inconsciente, tiene todo el poder. En el momento en que la nombras, en que la ves, en que te preguntas si es realmente tuya o si la heredaste, algo cambia. No de golpe. Pero cambia.
El cuerpo no es tu enemigo. El síntoma no es tu castigo. Es información. Y detrás de esa información hay una creencia que espera ser vista, no para que la condenes, sino para que puedas elegir conscientemente si quieres seguir cargándola.
He acompañado a muchas personas en este proceso, y lo que más me sorprende siempre no es la creencia que aparece, sino el alivio que produce el simple hecho de verla. Como si el cuerpo llevara años esperando que alguien, aunque sea tú mismo, le prestara atención.
Preguntas frecuentes
¿Cómo pueden las creencias generar enfermedad?
Cuando el inconsciente registra una creencia como una verdad absoluta, el cuerpo responde a esa programación. Desde la Biodescodificación, entiendo que el síntoma físico puede ser la expresión biológica de un conflicto emocional sostenido por creencias no cuestionadas.
¿Qué es una creencia adoptada y por qué importa en la enfermedad?
Una creencia adoptada es aquella que no nació de tu propia experiencia, sino que fue transmitida por tu familia, tu cultura o tu entorno. Muchas veces cargamos mandatos ajenos sobre el cuerpo, el dolor o la enfermedad sin cuestionarlos, y eso mantiene el síntoma activo.
¿En qué consiste el ejercicio de simbolizar la enfermedad?
Consiste en representar tu enfermedad o síntoma con un objeto o dibujo simbólico, y desde ese lugar preguntarte qué creencias tienes sobre ella. Escribir sin filtro todo lo que emerge permite acceder a información del inconsciente que habitualmente no está disponible en el pensamiento racional.
¿Qué es la Biodescodificación emocional de síntomas físicos?
Es un enfoque terapéutico que busca identificar el conflicto emocional o biológico que está en el origen de un síntoma físico. Parte de la premisa de que el cuerpo no enferma al azar, sino que expresa, a través de órganos y tejidos, aquello que la mente no ha podido procesar.
¿Las creencias transgeneracionales también influyen en los síntomas?
Sí. En la Terapia Transgeneracional trabajo con programas heredados de los ancestros que se transmiten de forma inconsciente. Una creencia sobre la enfermedad, el cuerpo o el merecimiento puede llevar generaciones circulando en el árbol genealógico antes de que tú la cuestiones.
¿Cuándo es recomendable acompañamiento profesional en este proceso?
Siempre que el síntoma sea persistente, que el ejercicio de exploración active emociones muy intensas, o que sientas que las creencias identificadas tienen raíces profundas en tu historia familiar. Un proceso terapéutico permite trabajar con mayor seguridad y precisión lo que el ejercicio individual comienza a revelar.
Si este artículo removió algo en ti, ese movimiento ya es información valiosa. Las creencias que sostienen tu síntoma no se formaron en un día, y revisarlas tampoco ocurre de una sola vez. Si quieres acompañamiento para ir más adentro en este proceso, puedes agendar una sesión y trabajamos juntos lo que el ejercicio comenzó a revelar.
Psico Bio Terapeuta formada en la Escuela Original Francesa de Biodescodificación de Christian Fleche. Creadora del Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico). Especialista en Terapia Transgeneracional y sanación emocional. Autora de "Lo incurable se sana desde adentro".
