El permiso de la madre: cómo tomar al padre lo cambia todo en ti
Claudia SasmayCompartir
En Terapia Sistémica y Biodescodificación, "tomar al padre" describe la capacidad de un hijo o hija de integrar la figura paterna en su vida sin rechazarla ni negarla. Cuando esa integración no ocurre, porque la madre no puede dar ese permiso desde un lugar sano, el sistema familiar queda desequilibrado y el hijo carga con lealtades invisibles que afectan su prosperidad, sus vínculos y su identidad.
Quiero hablar de algo que veo muy seguido en consulta y que pocas personas se atreven a nombrar con claridad: la relación entre una madre, su herida con el padre de sus hijos, y lo que eso le hace a la vida de esos hijos sin que nadie lo haya planeado así.
No es un tema fácil. Sé que cuando hay dolor de por medio, cuando hubo abandono, traición, violencia o simplemente una enorme decepción, lo último que una madre quiere escuchar es que su historia con el padre tiene consecuencias sobre sus hijos. Pero precisamente porque sé que duele, quiero hablarlo con cuidado y con honestidad.
¿Qué ocurre cuando la madre no puede honrar al padre?
Cuando una madre tiene una herida profunda con el padre de sus hijos, es natural que esa herida genere juicios, expectativas no cumplidas, rencor, o simplemente una imagen muy negativa de ese hombre. Y esa imagen, por más privada que sea, llega a los hijos. No siempre con palabras directas. A veces es un gesto, un silencio, una mirada cada vez que se menciona su nombre. Los hijos son antenas extraordinariamente sensibles al estado emocional de la madre.
Lo que sucede entonces en el sistema familiar es algo que desde la Terapia Transgeneracional entiendo muy bien: cuando el padre es rechazado, borrado o excluido, alguien en el sistema lo va a representar. Y casi siempre son los hijos. No porque lo decidan, sino porque el sistema busca el equilibrio. El hijo que más se parece al padre, que repite sus patrones, que fracasa en las mismas áreas o que tiene sus mismos conflictos, no está siendo rebelde ni autodestructivo. Está siendo, de manera completamente inconsciente, leal a un padre que no tuvo lugar.
Es una forma de decirle al mundo: este hombre existe, también pertenece aquí.
La lealtad invisible que nadie enseñó
Esa lealtad invisible es uno de los conceptos que más impacto genera cuando lo trabajo con personas en sesión. De repente algo hace clic. "Entonces, ¿yo repito lo de mi papá para incluirlo?" Sí. Exactamente eso.
Y las consecuencias son más amplias de lo que parece. Cuando un hijo o hija no puede tomar al padre, no puede tomar todo lo que el padre representa. El mundo laboral, el mundo social, la capacidad de construir algo propio, la prosperidad, incluso la dimensión espiritual de la vida, todo eso queda bloqueado porque está asociado, en el inconsciente del sistema, a un hombre que fue excluido.
No es metáfora. Es lo que veo en consulta semana tras semana: personas brillantes que no logran sostener el éxito económico, que sabotean sus relaciones justo cuando empiezan a ir bien, que sienten una extraña culpa cada vez que avanzan. Y cuando exploramos el árbol genealógico, ahí está el padre, o el abuelo, o el bisabuelo, borrado, negado, nunca nombrado.
Desde la Biodescodificación, esa exclusión también puede expresarse en el cuerpo. El conflicto de no poder pertenecer, de estar dividido entre dos lealtades, tiene una biología. Tiene síntomas. Tiene una lógica que el cuerpo traduce a su manera.
¿Qué necesita sanar la madre para liberar a sus hijos?
Esta es la pregunta más delicada, y también la más importante.
La tarea no es pedirle a la madre que perdone lo imperdonable, ni que minimice lo que vivió, ni que pretenda que el padre fue alguien que no fue. La tarea es otra, y es más profunda: es que la madre pueda separar su historia de pareja de la historia de sus hijos como hijos de ese hombre.
Tú puedes haber sido una pareja terrible para mí. Pero sigues siendo el padre de mis hijos. Y eso no te lo puedo quitar sin quitarles algo a ellos.
Cuando esa distinción ocurre de verdad, no solo como idea sino como sentimiento, algo se reorganiza. La frase que uso en este trabajo es concreta y sencilla, pero debe nacer desde adentro para tener efecto real: "Hijo, en ti sigo amando y respetando a tu padre. Para mí está muy bien que lo quieras y te parezcas a él. Pero tú eres tú, y él es él."
Esas palabras, cuando son verdaderas, actúan como un permiso. Y los permisos genuinos liberan.
El Método N.E.S.® y el trabajo con el sistema familiar
Lo que describo aquí no es un ejercicio de visualización ni una afirmación positiva. Es un trabajo real, muchas veces difícil, que requiere que la madre primero se encuentre con su propia herida. Con lo que esperaba de ese hombre y no recibió. Con lo que ella misma aprendió en su propia familia de origen sobre los hombres, sobre el padre, sobre el amor de pareja.
En el Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico) trabajo exactamente esto: el conflicto original que está sosteniendo el patrón, su expresión en el cuerpo, y la manera en que ese conflicto viaja a través de las generaciones. Porque muchas veces la madre que no puede honrar al padre de sus hijos tampoco vio a su propia madre honrar al suyo. Es un patrón que se aprende, que se transmite, y que se puede interrumpir.
La sanación en este caso no empieza por los hijos. Empieza por la madre que tiene el valor de mirarse a sí misma y preguntarse: ¿qué es lo que yo no he podido soltar? ¿Qué herida mía estoy cargando disfrazada de una opinión sobre él?
Eso requiere honestidad. Y requiere acompañamiento.
¿Qué queda disponible cuando el padre es tomado?
Cuando un hijo o hija puede recibir ese permiso y tomar al padre tal cual es, con sus luces y sus sombras, sin tener que elegir un bando, algo muy concreto se libera.
Queda disponible la prosperidad, porque el padre es quien representa simbólicamente el mundo externo, la capacidad de salir, de construir, de ocupar un lugar en el mundo. Queda disponible la vida social, las relaciones, los vínculos fuera de la familia de origen. Queda disponible también algo más difícil de nombrar pero que muchas personas describen como sentirse por primera vez en el lugar correcto, sin esa culpa difusa de existir o de avanzar.
Y sobre todo, queda disponible algo muy simple y muy profundo al mismo tiempo: la posibilidad de ser uno mismo. No el representante del padre. No el portavoz del dolor de la madre. Uno mismo.
Eso es lo que el sistema busca cuando se reorganiza. Que cada persona ocupe su propio lugar. Que los hijos sean hijos, no jueces ni salvadores ni mensajes vivientes.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "tomar al padre" en Terapia Sistémica?
Significa integrar la figura paterna con todo lo que es, sin idealizarla ni rechazarla. Cuando un hijo o hija puede tomar al padre tal cual es, queda disponible para él o ella todo lo que el padre representa: el mundo laboral, social, espiritual y la capacidad de construir su propia vida.
¿Por qué la madre tiene tanto peso en la relación del hijo con el padre?
Porque la madre es la puerta de entrada al padre. Desde la Biodescodificación y la Terapia Sistémica, entendemos que si la madre no puede honrar al padre, consciente o inconscientemente transmite ese rechazo a los hijos, quienes quedan divididos entre su lealtad a ella y su amor secreto por él.
¿Qué pasa si el padre fue una persona difícil o causó daño?
Tomar al padre no significa aprobar sus actos ni minimizar el dolor. Significa reconocer que ese hombre existe, que forma parte del origen del hijo, y que negar esa pertenencia tiene un costo psíquico y biológico. Es posible honrar el lugar del padre sin justificar sus errores.
¿Qué es la lealtad invisible hacia el padre excluido?
Es un fenómeno sistémico donde el hijo o hija, sin saberlo, repite los patrones, fracasos o comportamientos del padre para incluirlo en el sistema familiar. Es una forma inconsciente de decir: "tú también perteneces aquí".
¿Cómo ayuda la Biodescodificación en este proceso?
Desde la Biodescodificación, el conflicto emocional de no poder tomar al padre puede expresarse en el cuerpo como síntomas físicos o bloqueos en áreas específicas de la vida. Trabajar el conflicto original, tanto en la madre como en el hijo, permite liberar esa carga a nivel biológico, emocional y sistémico.
¿La frase sanadora realmente funciona?
Cuando la madre la dice y la siente de verdad, sí. Las palabras vacías no reorganizan el sistema. Pero cuando hay un trabajo emocional real detrás, esa frase actúa como un permiso genuino que el hijo o hija puede recibir y que libera lealtades que pueden llevar años operando en silencio.
Si algo de lo que leíste hoy resonó en ti, ya sea desde el lugar de la madre, desde el lugar del hijo que nunca pudo tomar a su padre, o desde ambos, quiero que sepas que este trabajo se puede hacer. No de un día para otro, y no siempre de forma lineal. Pero se puede hacer. Si sientes que es tu momento de explorarlo, puedes agendar una sesión y vemos juntos qué está sosteniendo el patrón en tu sistema familiar específico.
Psico Bio Terapeuta formada en la Escuela Original Francesa de Biodescodificación de Christian Fleche. Creadora del Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico). Especialista en Terapia Transgeneracional y sanación emocional. Autora de "Lo incurable se sana desde adentro".
