Criar en libertad: lo que aprendí siendo madre terapeuta
Claudia SasmayCompartir
Hay una frase que guardé durante años antes de entender su peso real: "Quiero que seas tú misma." La decimos con amor. La decimos con la mejor intención del mundo. Y sin embargo, pocas cosas son más difíciles de sostener de verdad, porque criar en libertad exige que primero nosotros mismos hayamos transitado algo de esa libertad por dentro.
Hace unos días cumplió años mi hija Amanda. Dieciséis años y nueve meses de un amor que no tiene comparación con nada de lo que había sentido antes. Y mientras buscaba las palabras para contarle lo que significa para mí, me encontré pensando en algo que atraviesa profundamente mi trabajo desde la Biodescodificación: el vínculo entre madre e hijo, y todo lo que ese vínculo puede sanar o perpetuar.
No lo escribo desde la teoría. Lo escribo desde adentro.
¿Qué heredamos sin saberlo cuando nos convertimos en madres?
Cuando me convertí en madre de una niña, lo primero que sentí fue una mezcla de alegría inmensa y algo más difuso: una especie de responsabilidad que no sabía del todo cómo nombrar. No era miedo a hacerlo mal en lo práctico. Era algo más profundo. Era la pregunta silenciosa de ¿qué voy a transmitir sin querer?
Desde la Terapia Transgeneracional entiendo que esa pregunta no es paranoica. Es lúcida. Porque lo que no hemos resuelto en nosotros mismos, lo que cargamos del árbol genealógico sin haberlo mirado a los ojos, encuentra una vía de expresión en nuestros hijos. No porque seamos malos padres o malas madres. Sino porque el inconsciente familiar trabaja así: transmite lo que no se ha dicho, lo que no se ha llorado, lo que no se ha honrado.
Las lealtades invisibles son esos hilos que nos atan a dinámicas ancestrales. Una madre que vivió la maternidad como sacrificio, transmite sin palabras que amar implica borrarse. Una madre que nunca pudo elegir, puede criar a una hija que tampoco se crea con derecho a elegir. Y todo eso ocurre en la más absoluta buena voluntad.
Criar en libertad desde la Biodescodificación: ¿qué significa realmente?
Cuando le regalé a Amanda una pulsera con una pluma, un corazón, cuarzo rosado y apatita, no fue un gesto decorativo. Cada símbolo era una intención consciente. La pluma, para que siempre sepa que puede volar. El corazón, para que sepa que siempre tendrá un lugar seguro. El cuarzo rosado, para que recuerde que el amor más puro no tiene condiciones. La apatita, para que confíe en su propia creatividad y en su propio camino.
Pero más allá de los símbolos, lo que quise decirle es algo que también trabajo en consulta con quienes me acompañan en procesos terapéuticos: ser libre no significa no tener historia. Significa no estar prisionero de ella.
Desde la Biodescodificación, el síntoma, la conducta repetida, el patrón que no entendemos de nosotros mismos, tiene una raíz emocional y muchas veces ancestral. Cuando una persona logra ver esa raíz, algo cambia. No de golpe, no de forma mágica. La sanación es muy poco atractiva en su proceso. Pero sí de forma real.
¿Cómo se trabaja el vínculo materno-filial en terapia?
En mis sesiones, el vínculo con la madre o con los hijos aparece con una frecuencia altísima. Y no porque sea el único factor, sino porque es uno de los primeros territorios donde aprendemos qué somos y qué podemos ser. Algunas de las preguntas que solemos explorar juntos son:
- ¿Qué me dijeron, con palabras o sin ellas, sobre lo que debía ser?
- ¿Qué emociones no podía mostrar en mi familia de origen?
- ¿A quién del árbol genealógico me parezco en mis patrones, no en lo físico?
- ¿Qué me prometí de niño o niña que nunca más viviría, y sin embargo vivo?
- ¿Qué le estoy transmitiendo a mis hijos que no estoy viendo?
Estas preguntas no son para culpar a nadie. Son para comprender. Porque lo que desconoces sobre ti y sobre tus ancestros es lo que más fuerza ejerce sobre ti.
El vínculo que trasciende: honrar sin fusionarse
Hay algo que le escribí a Amanda en esos días y que también quiero dejar aquí: "Sin pretender que seas como yo en lo más mínimo, sino solo de estar para ti y permitir que seas tú misma."
Esa frase me costó trabajo. No la aprendí de un libro. La fui construyendo a través de revisar mis propios mandatos, mis propias lealtades, lo que yo misma había heredado sobre lo que significa ser mujer, ser hija, ser madre.
Criar en libertad real exige que primero me haya preguntado: ¿cuánto de lo que quiero para mi hija es genuinamente para ella, y cuánto es la proyección de lo que yo no pude vivir? No es una pregunta fácil. Pero es una pregunta honesta.
En Biodescodificación, el amor consciente no es el amor perfecto. Es el amor que se atreve a mirarse. Que honra el vínculo sin confundirse con él. Que puede decir "te amo profundamente y eres una persona distinta a mí", y sostener ambas verdades al mismo tiempo.
El vínculo inquebrantable del que le hablé a Amanda no es el de la dependencia. Es el del amor que no necesita poseer para estar presente.
Preguntas frecuentes
¿Qué relación tiene la maternidad con la Biodescodificación?
En Biodescodificación, el vínculo madre-hijo es uno de los más influyentes en la programación emocional y biológica de una persona. Las lealtades invisibles, los mandatos no dichos y los miedos heredados se transmiten en esa relación primaria. Tomar consciencia de ello permite criar desde un lugar más libre y auténtico.
¿Cómo se repiten los patrones familiares entre madres e hijas?
Los patrones se repiten de forma inconsciente a través de lo que en Terapia Transgeneracional llamamos lealtades invisibles: comportamientos, creencias y emociones que heredamos del árbol genealógico sin saberlo. Una madre que no ha mirado sus propias heridas tiende a transmitirlas, aunque su intención sea proteger.
¿Se puede sanar el vínculo con mi madre o con mis hijos en terapia?
Sí. Desde la Biodescodificación y la Terapia Transgeneracional es posible identificar los patrones que sostienen ese vínculo, comprender su origen emocional y resignificarlos. No se trata de culpar ni de cambiar al otro, sino de liberar lo que ya no sirve en uno mismo.
Si algo de lo que escribí hoy resuena contigo, si te preguntas qué estás transmitiendo o qué llevas cargando sin saber bien de dónde viene, quiero que sepas que ese reconocimiento ya es un primer movimiento. A veces el siguiente paso es acompañado, y para eso estoy: puedes agendar una sesión cuando sientas que es el momento. Lo que vives tiene historia, y esa historia puede resignificarse.
Psico Bio Terapeuta formada en la Escuela Original Francesa de Biodescodificación de Christian Fleche. Creadora del Método N.E.S.® (Neuroemocional, Energético, Sistémico). Especialista en Terapia Transgeneracional y sanación emocional. Autora de "Lo incurable se sana desde adentro".
